Lección 3. Nutrientes y fertilidad
1. Introducción
La infertilidad afecta a un número creciente de parejas en todo el mundo.
Además de factores genéticos, médicos y ambientales, la nutrición y el estilo de vida juegan un papel fundamental en la fertilidad masculina y femenina.
El artículo revisa evidencia científica sobre cómo los nutrientes, patrones dietéticos y suplementos impactan en la función reproductiva.
2. Peso corporal y fertilidad
Tanto la obesidad como el bajo peso afectan negativamente la fertilidad.
Obesidad femenina: asociada a resistencia a la insulina, disfunción ovárica, síndrome de ovario poliquístico (SOP) y baja respuesta en reproducción asistida.
Obesidad masculina: altera hormonas sexuales, disminuye calidad del semen y aumenta fragmentación del ADN espermático.
Bajo peso: puede causar anovulación en mujeres y menor espermatogénesis en hombres.
El IMC óptimo para fertilidad está entre 20–25 kg/m².
3. Macronutrientes
Carbohidratos:
Dietas con baja carga glucémica mejoran la ovulación y la calidad del semen.
Proteínas:
Mayor ingesta de proteínas vegetales se asocia con mejor función ovárica y menor riesgo de infertilidad ovulatoria.
Proteínas animales, especialmente carnes procesadas, se relacionan con menor calidad espermática.
Grasas:
Ácidos grasos trans y saturados → reducen fertilidad y calidad espermática.
Ácidos grasos monoinsaturados y omega-3 → mejoran implantación, resultados de FIV y parámetros seminales.
Los omega-3 disminuyen inflamación y estrés oxidativo, apoyando la espermatogénesis.
4. Vitaminas
Ácido fólico (B9): esencial para síntesis de ADN. Deficiencia → defectos del tubo neural, baja calidad de ovocitos y espermatozoides.
Vitamina B12: necesaria para maduración ovocitaria, desarrollo placentario y calidad espermática.
Vitamina A: interviene en esteroidogénesis, espermatogénesis y organogénesis embrionaria.
Vitamina D: modula la reserva ovárica (hormona antimülleriana), regula la testosterona en hombres, mejora resultados de FIV.
Vitaminas C y E: antioxidantes que protegen gametos del estrés oxidativo, favorecen motilidad espermática y viabilidad ovocitaria.
5. Minerales
Zinc: clave en espermatogénesis, función de la testosterona, movilidad espermática y desarrollo embrionario.
Selenio: antioxidante, participa en la espermatogénesis y en la función placentaria.
Hierro: necesario para ovulación, implantación y desarrollo neurológico fetal.
Calcio: regula la reacción acrosómica y motilidad espermática.
Yodo: esencial para hormonas tiroideas, la deficiencia se asocia con infertilidad y abortos.
6. Estrés oxidativo y antioxidantes
El estrés oxidativo daña ADN de espermatozoides y ovocitos.
Antioxidantes (vitaminas C, E, carotenoides, selenio, zinc, coenzima Q10, melatonina) reducen este daño.
Suplementación antioxidante muestra resultados prometedores en infertilidad masculina, aunque faltan estudios concluyentes en mujeres.
7. Dieta y patrones alimentarios
Dieta mediterránea:
Rica en frutas, verduras, pescado, cereales integrales, aceite de oliva.
Asociada con mejor fertilidad, mayor tasa de implantación y nacidos vivos en FIV.
Dieta occidental:
Alta en azúcares, grasas trans y carnes procesadas.
Asociada con infertilidad, alteraciones hormonales y baja calidad seminal.
8. Suplementación y fertilidad
Mujeres: ácido fólico y vitamina D recomendados antes y durante el embarazo.
Hombres: antioxidantes, zinc, selenio y coenzima Q10 han mostrado mejorar parámetros seminales.
La suplementación debe ser personalizada, evitando excesos que también pueden ser dañinos.
9. Conclusiones
1. La nutrición equilibrada es esencial para la salud reproductiva.
2. Mantener un IMC saludable mejora la fertilidad en ambos sexos.
3. Una dieta rica en omega-3, proteínas vegetales, antioxidantes y micronutrientes favorece la fertilidad.
4. Patrones dietéticos como la dieta mediterránea ofrecen beneficios claros frente a la dieta occidental.
5. Aunque los suplementos son útiles, la base debe ser una alimentación saludable y variada.
En resumen: El artículo confirma que la fertilidad está íntimamente ligada a la nutrición y al estilo de vida. La evidencia apunta a que la dieta mediterránea, el control del peso y un adecuado aporte de vitaminas y minerales son pilares para mejorar los resultados reproductivos, tanto naturales como en reproducción asistida.
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