Lección 1. Microbioma tracto reproductor y reproducción asistida 2022
1. Contexto y Objetivo
El tracto reproductor femenino (TRF) no es estéril, sino que está colonizado por comunidades microbianas.
Los avances en secuenciación genética (NGS, 16S rRNA) han permitido identificar su diversidad y relación con salud ginecológica, fertilidad e infertilidad.
Objetivo del trabajo: revisar el estado actual del conocimiento, los retos metodológicos y la aplicación clínica de este microbioma en técnicas de reproducción asistida (RA).
2. Evolución del estudio del microbioma
Antes: se pensaba que el útero era estéril (hasta 1980).
Ahora: la NGS y la bioinformática revelaron la presencia de microbiota en vagina, cérvix, endometrio, trompas y ovarios.
Métodos actuales:
qPCR: cuantificación de especies específicas.
NGS y WGS: análisis masivo y completo de comunidades bacterianas.
IS-pro: técnica rápida basada en regiones intergénicas.
Limitación clave: riesgo de contaminación, baja biomasa en endometrio y falta de estandarización entre estudios.
3. Colonización y composición del microbioma
El TRF presenta una continuidad microbiana: la flora cambia progresivamente de la vagina al útero.
Vagina: dominada por Lactobacillus (L. crispatus, L. iners, L. gasseri, L. jensenii). Su equilibrio define estados comunitarios (CST I–V).
CST IV, rico en anaerobios (Gardnerella, Atopobium), se asocia a disbiosis.
Cérvix: 97% Lactobacillus (principalmente L. crispatus e iners), pero la diversidad alta aumenta riesgo de VPH.
Endometrio: baja biomasa; algunos estudios lo ven dominado por Lactobacillus, otros por comunidades más mixtas (Prevotella, Gardnerella). No hay consenso sobre un “microbioma central”.
Ovarios y trompas: comunidades variables, poco estudiadas.
4. Factores que influyen en el microbioma
Edad: menor diversidad en adultas mayores; pubertad y menopausia marcan cambios hormonales y bacterianos.
Hormonas: anticonceptivos, estimulación ovárica y embarazo alteran la flora. En gestantes, Lactobacillus se mantiene más estable.
Etnia: CST I (L. crispatus) más en caucásicas; CST IV (anaerobios) más en afroamericanas e hispanas.
Estilo de vida: dieta, tabaquismo, higiene, relaciones sexuales y genética influyen.
5. Disbiosis y trastornos asociados
Vaginosis bacteriana (VB):
Afección vaginal más común, vinculada a bajo Lactobacillus y mayor diversidad.
Asociada con aborto y parto prematuro.
Controversia: L. crispatus puede ser protector, pero en exceso también da malos resultados en RA.
Endometritis crónica y pólipos: flora dominada por Gardnerella, Streptococcus, reducción de Lactobacillus; afectan implantación.
Endometriosis y fallo de implantación: flora endometrial alterada (menos Lactobacillus). Asociada a inflamación y abortos de repetición.
Inflamación: desequilibrios bacterianos → aumento de citoquinas proinflamatorias → infertilidad.
6. Retos metodológicos
Contaminación frecuente en muestras de baja biomasa.
Diferencias entre estudios por técnicas distintas (cultivo vs. NGS).
Falta de protocolos estandarizados para muestreo, almacenamiento y análisis.
Necesidad de cohortes grandes y controles negativos adecuados.
7. Implicaciones en Reproducción Asistida (RA)
Un microbioma vaginal dominado por Lactobacillus → mejor tasa de embarazo y RN vivo.
CST IV (anaerobios) → mayor riesgo de pérdida gestacional.
La flora en el día de la transferencia embrionaria influye en el éxito.
Microbiota endometrial no dominada por Lactobacillus (<90%) se asocia a fallo de implantación.
Se proponen biomarcadores bacterianos como predictores del éxito de la FIV.
8. Modulación del microbioma
Antibióticos y probióticos:
Mejoran algunos cuadros (VB, endometritis crónica).
Limitaciones: biofilms resistentes, colonización difícil del endometrio, riesgo de eliminar flora protectora.
Tests diagnósticos:
Ej. ALICE, EMMA, ERA (Igenomix) para estudiar microbiota endometrial y receptividad.
Nutrición y estilo de vida:
Déficits vitamínicos (D, A, C, E, folato) y dietas altas en grasas/azúcares → favorecen disbiosis.
Vitaminas y minerales se correlacionan con menor riesgo de VB.
Futuro: trasplante de microbiota fecal o vaginal como terapia experimental.
9. Conclusiones principales
1. Ha habido un crecimiento exponencial de estudios gracias a las técnicas de secuenciación y al Proyecto Microbioma Humano.
2. No existe aún consenso sobre un microbioma “ideal” del TRF.
3. Distintas configuraciones bacterianas se relacionan con infertilidad y patologías, pero falta evidencia robusta.
4. Controversia sobre si la clave es alta presencia de Lactobacillus o simplemente ausencia de patógenos.
5. La modulación mediante antibióticos/probióticos y nutrición es prometedora, pero aún experimental.
6. Actualmente no hay guías clínicas oficiales para aplicar el estudio del microbioma en reproducción asistida, aunque se abre camino hacia la medicina personalizada.
👉 En resumen: El microbioma del TRF es un factor clave en fertilidad y reproducción asistida. Aunque se sabe que la composición bacteriana influye en implantación y embarazo, todavía no hay suficiente estandarización ni evidencia clínica sólida para usarlo de forma rutinaria en la práctica. Sin embargo, representa un área prometedora para diagnósticos y terapias futuras.
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